•  

    Nuestro Universo –en el sentido de que pertenecemos a este universo- lleva un rumbo. Nuestras mediciones y percepciones nos dicen que estamos de viaje… hacia una dirección. Sin saber por qué, ni lo que conlleva ese viaje.

    El caso es que… el ser de humanidad no se apercibe de ese viaje, quizás porque es… “inconmensurable”: no se puede medir. Aunque sí se puede detectar –insisto- por mediciones que hacemos. Pero parece que eso no… –según dice el humano saber- no afecta a los viajeros. ¡Glup!

    Cuando un avión vuela cargado de viajeros, en condiciones atmosféricas saludables, pareciera que no se mueve. Cuando un tren repleto de viajeros, en una vía segura, se desplaza a gran velocidad, pareciera que está estable. Pero, sin duda, tanto el avión como el tren “influyen” en el viajero. En el que va en el avión, puede ser el jet lag; en el que va en el tren, las vibraciones –aunque sutiles- que pueda tener, y el cambio que supone de parajes, de lugares, etc. Por citar algo muy simple.

    Desde que Galileo dijo: “pero se mueve”… –refiriéndose a la tierra-, fuimos descubriendo que nos movíamos “hacia”. 

    Y a la vez fuimos –curiosamente- siendo y generando un movimiento “en contra”, sí, al no asumir ese movimiento obviamente producido por… algo… y dirigido por… “quien corresponda” –Misterio Creador-. Deberíamos –ahora que mediblemente sabemos- ocuparnos de tomar consciencia de que nos llevan de viaje.

    Somos “pasa-jeros”.

    Y por mucho que queramos ir de vagón en vagón o recorrer los pasillos de la plataforma espacial o del avión… nos llevan.

    El Sentido Orante nos recalca, nos hace una llamada para que descubramos, en consciencia, que somos viajeros. Pero viajeros que nos llevan

    Cualquier… cualquier acción que realicemos está dentro de ese viaje.

    Al tener consciencia de ello, las acciones que realizaremos procurarán, por todos los medios, favorecer ese viaje.

    Todo lo que haga ignorando que soy viajero y pensando que soy… un establecimiento quieto –ni siquiera móvil, como decía Galileo-, todo lo que sea ratificarme, radicalizarme, imponerme… –y en ese sentido un largo etcétera- es contrario a ser un viajero, puesto que en ningún momento –“en ningún momento”- estaré en el mismo sitio. Cualquier cosa que haga en un determinado instante, quedará ahí. 

    No podré volver a por ella.

    Pero cualquier cosa que haga en el sentido del viaje, se incorporará a nuestra naturaleza.

    Los astrólogos ya intentaron –y lo intentan con sus casas, sus signos…- el situarnos en ese viaje. 

    Los astrónomos… nos pueden situar, pero no inciden en nuestra naturaleza.

    La Oración nos anuncia por dónde vamos, hacia dónde vamos y qué debemos tener en cuenta. ¡No es que sea un viaje obligado!, aunque es inevitable. Hemos –valga la expresión- hemos nacido en el viaje. En realidad, solo deberíamos saber del viaje, ninguna otra cosa. Pero justamente es todo lo contrario: dada la dimensión del viaje, el ser se ha desarrollado viajando en su micro mundo y dándole la espalda al verdadero viaje.

    Al sentirnos universo y viajeros inevitables, cualquier actuación que realicemos en contra, como la importancia personal, el egoísmo, la idolatría, la soberbia, la vanidad, la rabia… –¡una serie de pequeñas incidencias!-… harán nuestro viaje tortuoso, incómodo, desagradable.

    ¿Saben por qué hay personas tan desagradables, personas de permanente queja, de continua crítica, que sólo se ocupan de lo que transcurre a su alrededor, pero nunca se ocupan de su propia identidad? Ahora ya lo saben. Son aquellas personas que han rechazado frontalmente ser viajeros.

    Quizás no tengan –claro está- esa consciencia, pero el mundo les cae ¡mal!, el mundo les sienta ¡mal!, ¡la vida les sienta mal! Se han convertido en referencia, y como decían antes de Galileo: “Todo se mueve alrededor de la Tierra, y ésta permanece quieta”.

    Pues bien: cuando los seres adoptan esas posiciones de referencia y de quietud, están negando el viaje. Están exigiendo que todo se mueva en torno a ellos. Quizás lo consigan, por momentos, pero seguramente esa “rebeldía” –por ser elegantes, vamos a llamarlo así- de los hipercríticos, los enfadados permanentes, los rechazadores diarios, provenga de esa negación a hacerse Universo, a hacerse viajero, en base a un Misterio Creador.

    Sí, ¡sería un diagnóstico muy exagerado!… ¡Bah! Puede ser. ¿Sería mejor un diagnóstico personalizado? ¿Tildarlo de obsesivo, de compulsivo? ¿Hacer un diagnóstico de una neurosis de renta o de una sicosis maniaco-depresiva o de una sicopatía social? ¿Es mejor diagnóstico ése? ¿Ese diagnóstico conllevaría un cambio real en la estructura del ser? Con el tratamiento que le corresponde, claro, en ese plano. 

    ¡Bueno!… Los resultados están ahí.        

    Sólo cuando se entra en ese otro diagnóstico… y se busca otro estado de consciencia que nos permita contemplarnos en ese Universo, y desprendernos de nuestras posesiones, es posible que ejercite una cura.

    Pero los principios radicales de posesión y pertenencia, que conducen a un diagnóstico… que genera hambre, guerra, mentira, temor y un largo etcétera… no son tratables bajo el prisma de la quietud autosuficiente. No es tratable bajo el clima de una tierra fija, y todo alrededor de ella. Es más, se acrecienta. Como se acrecienta la corrupción, como se acrecienta la impunidad, como se acrecienta la quema de bosques y selvas, como se acrecienta la contaminación, y un largo acrecentado estar de deterioro.

    Es hora, sí –dice el Sentido Orante-, ¡es hora de darnos cuenta!... de que la queja, la rabia, el desdén, el desánimo… que no van a resolver absolutamente nada, que van a deteriorar la existencia y que van a menoscabar a los individuos que en ello están. Es hora de darse cuenta de que el poder que el ser ejercita… es un arma contra él. El poder que el ser ejercita en sus diferentes modalidades, basado en su egocentrismo, es cavar su propia tumba.

    Ese “libre albedrío” que nos dieron a conocer como… ¡una concesión divina! 

    ¡Hala! La Creación y el Universo se transporta y se mueve, ¿y el hombre tiene derecho –¿por qué?- a moverse y transportarse y realizarse de la forma que quiera? 

    ¡El gran invento egocentrista!: el libre albedrío. El gran triunfo del hedonismo. Y a pesar de que cualquiera puede comprobar que no tiene tal libertad; que está tan condicionado su movimiento…; que son otros los que le mueven… –suponiendo que se quiera ejercitar en ese “libre albedrio”-. 

    Una astucia egolátrica muy interesante –¡bueno!-... para desligarse del Misterio Creador. Para desligarse de “Hágase según tu Palabra”. Para desligarse de nuestra procedencia… y hacernos pilares para que otros giren a nuestro alrededor.

    Ya también en la Tradición Oriental –con mayor precisión, por cierto-, a través de los troncos celestes y las ramas terrestres, se busca la posición en la que se encuentra el sujeto en su viaje. Y en esa posición, aportar lo que necesita.

    Es, sin duda, por tener en cuenta lo celeste y lo terrestre, la manera de incluir una simbiosis entre ese macrocosmos y ese microcosmos.

    Así que, como decíamos antes, de los astrólogos y astrónomos, sí hay un bosquejo de búsqueda de saber sobre nuestro viaje y hacia dónde.

    Pero el despertar hacia esa consciencia de viajero…; el saber que el Misterio Creador nos aguarda, nos lleva, nos preserva, nos orienta… 

    Es decir, en la práctica, tener en cuenta ese detalle e incorporarlo a nuestro proceder.

    Pero una pequeña advertencia: es fácil –¡fácil!- que el ser, por su naturaleza de comportamiento hasta el momento, acepte y asuma que es un viajero y que le llevan… y, en consecuencia, diga que nada pueda hacer, que el destino ha querido que esto sea así, que entre en ese bucle destructor en el que el responsable es el Misterio Creador. No entre en el sentido liberador de que nos han dado talentos para ir en la Misteriosa dirección.

    ¡Ay, cuando el hombre se ampara en lo Divino para justificar sus desvaríos… y no se ampara en Él para seguir sus caminos!...

    ***

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    Our Universe –in the sense that we belong to this universe- takes a direction. Our measurements and perceptions tell us that we are on a journey... in one direction. Without knowing why, or what that journey entails.

    The point is that... the being of humanity is not aware of this journey, perhaps because it is... "immeasurable": it cannot be measured. Although it can be detected –I insist- by measurements we make. But it seems –according to human knowledge- that this does not... affect travellers. 

    When an airplane flies loaded with passengers, in healthy weather conditions, it appears not to move. When a train full of passengers, on a safe track, moves at high speed, it seems to be stable. But, of course, both the plane and the train "influence" the traveller. The one who goes by the plane, could be affected by jet lag; the one who goes by train, could be affected by vibrations –although subtle- that it may have, and the change of sites, places, etc. that it implies. Just to mention something very simple.

    Ever since Galileo said: "but it moves"... –referring to the earth- we discovered that we were moving "towards".

    And at the same time we were –curiously enough- being and generating a movement "against", yes, by not assuming that movement obviously produced by... something... and directed by... "whoever it may be" –Creator Mystery-. We should –now that we know about measurements- be aware that we are being taken on a journey.

    We are "passengers".

    And no matter how much we want to go from carriage to carriage or going through the corridors of the space platform or the plane... we are carried.

    The Prayerful Sense emphasizes us, it calls us to discover, in consciousness, that we are travellers. But travellers who are carried

    Any... any action we take is part of that journey.

    By being aware of it, the actions we are taking, will try, by all means, to encourage that journey.

    Everything I do, ignoring the fact that I am a traveller and thinking that I am... a still establishment –not even a mobile one, as Galileo said-, everything that is to ratify me, radicalise me, imposing... –and in this sense a long etcetera- is contrary to being a traveller, since at no time –"at no time"- will I be in the same place. Whatever I do at a given moment will remain there.

    I won't be able to go back for it.

     But whatever I do in the sense of the journey, it will be incorporated into our nature.

    The astrologers have already tried –and they try with their houses, their signs...- to place us in that journey.

     Astronomers... can situate us, but they do not affect our nature.

    The Prayer announces where we are going, where we are heading and what we must take into account. It is not an obligatory journey, but it is inevitable. We have –to use the expression- been born in the journey. Really, we should only know about the journey, nothing else. But it is just the opposite: given the dimension of the journey, the being has developed by travelling in its micro world and turning its back on the real journey.

    By feeling ourselves like universe and inevitable travellers, any action we take against it, such as personal importance, selfishness, idolatry, pride, vanity, anger... –a series of small incidents!-… will make our journey tortuous, uncomfortable, and unpleasant.

    Do you know why there are such unpleasant people, people who constantly complain and criticize, who only care about what is going on around them, but who never take charge about their own identity? Now you know. They are those people who have rejected being travellers outright.

    Perhaps they don't have –of course– that consciousness, but the world is bad for them, the world makes them ill, life is bad for them! They have become a reference, and as it was said before Galileo: "Everything moves around the Earth, and the Earth remains still".

    Well: when beings adopt these positions of reference and stillness, they are denying the journey. They are demanding everything to move around them. Perhaps they succeed, at times, but surely that "rebellion" –just to be elegant, let's call it that- of hypercritical, permanently angry, daily rejecters, comes from that refusal to become Universe, to become a traveller, on the basis of a Creative Mystery.

    Yes, it would be a very exaggerated diagnosis!… Bah! Could be. Would a personalized diagnosis be better? Calling him obsessive, compulsive? To make a diagnosis of a profitable neurosis or a manic-depressive psychosis or a social psychopathy? Is that a better diagnosis? Would that diagnosis lead to a real change in the structure of the being? With a relevant treatment, of course, in that level.

    Well!… The results are there.

    Only when one enters into that other diagnosis... and seeks another state of consciousness that allows us to contemplate ourselves in that Universe, and let go of our possessions, it is possible to exercise a cure.

    But the radical principles of possession and belonging, which lead to a diagnosis... that generates hunger, war, lies, fear and a long etcetera... are not treatable under the point of view of self-sufficient stillness. It is not treatable under the climate of a fixed land, and everything around it. What is more, it increases. As corruption increases, as impunity increases, as burning of forests and jungles increases, as pollution increases, and a long deterioration period increases.

    It's time, yes –says the Prayerful Sense- it's time to realise... that complaining, anger, disdain, discouragement... will solve absolutely nothing, it will deteriorate existence and will undermine individuals who are in it. It is time to realize that the power that being exercises... is a weapon against himself. The power that the being exercises in its different ways, based on its egocentrism, is to dig its own grave.

    That "free will" that we were given to know as... a divine concession!

    Creation and the Universe are transported and move, and man has the right –why?- to move and transport himself and fulfil himself in the way he wants?

    The great egocentric invention!: free will. The greatest triumph of hedonism. And despite the fact that anyone can see that one does not have such freedom; that his movement is so conditioned...; that are others who move it... –assuming that one wants to exercise that "free will".

    A very interesting egomaniacal cunning –well!-… to disassociate oneself from the Creator Mystery. To disassociate oneself from "Let it be done according to your word". To disassociate oneself from one’s origin... and become pillars for others to turn around us.

    Even in the Eastern Tradition –with greater precision, by the way- through the celestial trunks and the terrestrial branches, the position in which the subject finds himself in his journey is sought. And in that position it is provided what he needs.

    It is, undoubtedly, by taking into account the celestial and the terrestrial, the way to include a symbiosis between that macrocosm and that microcosm.

    So, as we said before, from the astrologers and astronomers, there is a search sketch to know about our journey and where it goes.

    But the awakening to that traveller’s consciousness...; knowing that the Creator Mystery awaits us, leads us, preserves us, guides us...

    In other words, in practice, we must take this detail into account and incorporate it into our actions.

    But a small warning: it is easy –easy!- for the being, due to its behavioural nature so far, to accept and assume that he is a traveller and that he is carried... and, consequently, to say that nothing can be done, that destiny has wanted this to be so, going into that destructive loop in which the Creator Mystery is responsible. Not to enter into the liberating sense that we have been given talents to go in the Mystery direction.

    Oh!, when man relies on the Divine to justify his ravings... and does not rely on Him to follow his way!...

    ***

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  •  

    Transcurre… la humanidad, entre tolerancias-intolerancias… rigideces y blanduras. Y con permanente impunidad.

    Los tolerantes dan por buena cualquier respuesta. Los intolerantes sólo se escuchan a sí mismos. Los rígidos imponen sus criterios, y los blandos no los tienen. Todo ello con impunidad, es decir, sin que sea punible cualquiera de las actuaciones de rigideces, blanduras…

    Esta impunidad surge de los extremismos, y de los permisivos procesos que dan por buena cualquier respuesta. 

    Lo flexible se encuentra ausente. Y en consecuencia, la adaptación a los aconteceres, y al medio en general, se hace torpemente: o con rigideces o con blanduras, o con tolerancias o con intolerancias.

    Desaparece paulatinamente esa flexible naturaleza que se adapta, que oscila… y se adoptan las posturas extremas; con lo cual, la incomunicación y el enfrentamiento es inevitable.

    El Sentido Orante nos plantea este magma, esta vibración en la que se está moviendo nuestra especie. Nos llama a esa flexibilidad que contempla las excepciones, que no asume la impunidad, que reclama las responsabilidades.

    “Flexibilidad”, “adaptación”, “responsabilidad”…

    Y todo ello se muestra cuando el ser se ejemplariza a través de la “austeridad”.

    Sí, ése es el toque que permite esa flexible excepcionalidad.

    Y en esa austeridad de “lo imprescindible y lo necesario”… la exigencia, la productividad, la imposición no deben vibrar. 

    Sin duda, es preciso un esfuerzo, pero adaptado a la naturaleza de cada ser y contemplando las excepciones.

    Así, la consciencia se desarrolla con recursos para ver la intuición…, para sentir el lenguaje de la Providencia, para descubrirse en el Universo Creador, para sentirse creatividad permanente, para escuchar al que habla, para alejar el prejuicio, para favorecer la imaginación, para aclarar los sentidos, los sentires, y para hacer del convivir cotidiano una emoción; una emoción que nos lleve a ver los diferentes lenguajes que se nos presentan cada día.

    El esfuerzo no ha de ser ni agotador, ni exigente, ni impositivo, ni ¡comparativo! 

    Cada ser se debe ajustar a sus recursos, a sus medios, a sus capacitaciones. ¡Y no por ello renunciar a su evolución!, a sus nuevas adquisiciones, a sus amplificaciones de consciencia. No atribuir a la aceptación y a la adaptación complaciente, el inmovilismo; más bien darse cuenta de que esa adaptación, esa modulación ante el medio, lo que hace es reconocer a cada ser en lo que es… y promoverle hacia nuevas perspectivas.

    La Llamada Orante nos “resuena” en el servicio, en el cumplir, en el saber estar según las necesidades, que en ningún caso deben constituirse en dependencias, porque ello anula la relación y encapsula la comunicación.

    El Sentido Orante, con su llamada, anuncia la necesidad de estar “dispuesto”, “disponible”… para corregir, para rectificar, para remodelar, para restaurar… tanto a sí mismo como al entorno o los medios en los que nos encontremos.

    Los extremismos y las tolerancias, aupadas por la impunidad, llevan al ser a la desconfianza. En cualquier momento salta como un cortocircuito, y nos deja sin luz.

    .- ¿Pero no confiabas tú? Y tú, ¿no confiabas?

    .- Sí, pero….

    La confianza no guarda “peros”. Confía.

    Y ese “confiar” produce en el otro, en los otros, respuestas confiadas. Aunque tengamos que pasar por tránsitos incómodos… en los que se presentan situaciones ¡poco fiables!, o muy poco fiables. Aún así, la confianza es imprescindible, porque somos seres de comunión, seres de comunicación, seres de solidaridad. Porque gracias a ello podemos conseguir, lograr, alcanzar…

    Es cierto. Es cierto que, en esa impunidad, a los confiados se les engaña. Es cierto. ¿Y…?

    Alguna ventaja sacarán los engañadores. Pero si asumimos las posturas belicosas o de rechazo, no favoreceremos el sentido solidario. Más bien anunciemos, anunciemos desde la confianza, al que nos engaña, que somos conscientes de eso, ¡que nos damos cuenta! Igual que nos damos cuenta, cuando realizamos cualquier labor en común, de quién participa y de quién no participa.

    Pero la perseverancia, la confianza y la esperanza nos pueden dar o pueden dar la sensación de ignorancia, de no darse cuenta. Puede dar la sensación de que es fácilmente abusable

    Gravísimo error. Porque el exceso de abuso, el exceso de engaño, cuando el confiado persevera en la confianza, ese exceso puede encontrarse con el rigor.

    ¿Es que acaso se pensaba que la confianza, la perseverancia y la esperanza eran flanes débiles, insensibles y ¡estúpidos!, que no se apercibían, porque no combatían, porque no llamaban la atención, porque no exigían…? Grave error.

    La perseverancia, la confianza y la esperanza se fundamentan en el rigor que el ser asume como intermediario, como ser inspirado por la naturaleza del Misterio Creador. Es un rigor ¡amable!, amoroso, pero riguroso. Pareciera una contradicción, mas no lo es… Porque alberga multitud de posiciones. Porque orienta como el faro al navegante. No le engañan. Es riguroso en su luz. Como es riguroso el amanecer, el anochecer y la permanencia de las estrellas. 

    Pero no nos atacan, no nos confunden. Nos orientan, nos ayudan, nos aclaran.

    ¿Acaso no hay perseverancia, confianza y esperanza en cada uno de nosotros, por parte de la Creación, por parte de las casualidades, de la suerte?

    ¿Acaso no nos brindan regalías que no se corresponden con nuestras aportaciones, con nuestras capacidades? Que lo digno sería decir: “No soy digno”. Pero el rigor nos implica aceptarlo, y con ello admirarlo. Y necesariamente hacerse humilde.

    Que nadie prevalezca sobre alguien, porque será como una bota sobre su cuello. Que, más bien, el que mejor dotado esté de cualquier habilidad, done sus dones y capacite a otros.

    Que la biodiversidad de nuestras naturalezas comparta sus capacidades. ¡No para ser iguales, no! Cada ser tiene su universo personal… del que ha de dar cuenta permanentemente. Pero cualquier arrogancia por el saber, por la erudición, por la posición, ¡por el carácter que se tenga!… es una grave ofensa a la confianza, a la perseverancia y a la esperanza. 

    Grave ofensa. 

    Porque ¡ay de aquellos que, aprovechando su erudición, contemplan y escuchan al ignorante que expresa lo que siente, y lo desprecian!, y no le aportan su erudita posición. Le escucha para sentirse superior.

    Ciertamente, el actuar así conllevará el temor y las debilidades.

    Los avisos de las Llamadas Orantes encierran una generosidad infinita. Orientan hacia horizontes sin límites. Recogen a cada ser en su identidad, y a la vez lo sitúan en sintonía con los demás seres.

    De esa forma, la importancia personal, la egolatría y la idolatría habitual no tienen cabida… porque es el Misterio Creador el que todo lo alberga, el que todo lo expande, el que no se limita. 

    Ninguna criatura puede alcanzar esa magnitud. Pero sí sintonizarse con ella, porque de ella procedemos… y con ella estamos, porque ESTÁ. 

    Sin su presencia, no hay vida.

    ***

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    Humanity is passing... between tolerances and intolerances... rigidities and softness. And it does with permanent impunity.

    Tolerant people will take any answer for granted. Intolerant people only listen to themselves. Rigid people impose their criteria, and the soft ones do not. All this with impunity, that is, without any of the actions of rigidity, softness, etc. being punishable…

    This impunity arises from extremism, and from the permissive processes that allow any response.

    Flexibility is absent. And consequently, adaptation to events, and to the environment in general, is done awkwardly: either with rigidities or with softness, or with tolerances or with intolerances.

    That flexible nature that adapts, that oscillates gradually disappears... and extreme attitudes are adopted; thus, the lack of communication and confrontation are inevitable.

    The Praying Sense presents us with this magma, this vibration in which our species is moving. It calls us to that flexibility that contemplates exceptions, that does not assume impunity that claims responsibility.

    "Flexibility", "adaptation", "responsibility"...

     And all this is shown when the being is exemplified through "austerity". 

    Yes, that is the touch that allows that flexible exceptionality.

    And in this austerity of "the essential and the necessary”... demand, productivity, imposition should not vibrate.

    Without a doubt, an effort is needed, but adapted to the nature of each being and contemplating the exceptions.

    Thus, consciousness develops with resources to see intuition..., to feel the language of Providence, to discover oneself in the Creator Universe, to feel permanent creativity, to listen to who speaks, to dispel prejudice, to favour imagination, to clarify senses, feelings, and to make daily life together an emotion; an emotion that leads us to see the different languages that are presented to us every day.

    The effort must be neither exhausting, nor demanding, nor imposing, nor comparative!

    Each being must adjust to its resources, its means, its capacities, without renouncing its evolution!, its new acquisitions, its amplifications of consciousness. Not attributing immobility to acceptance and complaisant adaptation, but rather realise that this adaptation, this modulation in the face of the environment, what it does is recognise each being for what it is... and promote it towards new perspectives.

    The Call to Prayer "resonates" to us in service, in fulfilment, in knowing how to be in accordance with needs, which in no case should be constituted as dependencies, because this cancels out the relationship and encapsulates communication.

    The Prayerful Sense, with its call, announces the need to be "willing", "available"... to correct, to rectify, to remodel, to restore... both oneself and the environment or the situation in which one finds oneself.

    Extremisms and tolerances, which are increased by impunity, lead the being to mistrust. At any moment blows up like a short circuit, and leaves us without light...

    .- But didn't you trust? And you, didn't you trust

    .- Yes, but....

    Trust does not keep "buts". It just trusts.

    And that "trust" produces in the other, in others, trusting answers. Even if we have to go through uncomfortable transits... in which little trusty situations arise or very unreliable. Even so, trust is essential, because we are beings of communion, beings of communication, beings of solidarity. Because thanks to this we can achieve, manage, and reach...

    It is true. It is true that, in this impunity, people who trust are deceived. It is true. And...?

    The cheaters will get some advantage. But if we assume bellicose or rejection attitudes, we will not favour the sense of solidarity. Let us rather announce, let us announce from trust, to the one who deceives us, that we are aware of that! Just as we realise, when we do any work together, who is participating and who is not participating.

    But perseverance, trust and hope can give us a sense of ignorance, of not realizing it. It could give us the impression that one is easily abused.

    It is a very serious error. Because excess of abuse, excess of deception, when the trusting person perseveres in trusting, that excess can run into the rigour.

    Was it thought perhaps that trust, perseverance and hope were weak, insensitive and stupid crests!, that they were not noticed because they did not fight, because they did not attract attention, because they did not demand...? Serious mistake.

    Perseverance, trust and hope are based on the rigour that the being assumes as an intermediary, as a being inspired by the nature of the Creative Mystery. It is a kind, loving, but rigorous rigor. It would seem to be a contradiction, but it is not... Because it has multitude positions. Because it guides us like a lighthouse to a navigator. It is not deceived. It is rigorous in its light. As rigorous as dawn, as dusk and the permanence of the stars.

    But they do not attack us, they do not confuse us. They guide us, help us, clarify us.

    Perhaps is there not perseverance, trust and hope in each of us, through Creation, through chances, through luck?

    Do they not give us royalties that don't match our contributions, our capabilities? That the dignified thing would be to say: "I am not worthy". But rigour implies that we accept it, and thus admire it. And necessarily one becomes humble.

    Let no one prevail over anyone, for it will be like a boot on its neck. Rather, let the one who is best endowed with any ability give its gifts and enable others.

    Let the biodiversity of our natures share their capabilities. Not to be equal, no! Each being has its personal universe..., which one must account for permanently. But any arrogance of knowledge, of erudition, of position, of character... is a serious offence against trust, perseverance and hope.

    Serious offence.

    For woe to those who, taking advantage of their erudition, behold and listen to the ignorant who express their feelings, and despise them, and do not bring their erudite position to bear. They listen to him in order to feel superior.

    Certainly, acting in this way will lead to fear and weakness.

    The Prayer Calls’ warning contains an infinite generosity. They lead to unlimited horizons. They gather each being in his identity, and at the same time they place it in tune with other beings.

    In this way, personal importance, egocentricity and habitual idolatry have no place... because it is the Creator Mystery the one who holds everything, that expands everything, that does not limit itself.

    No creature can reach that magnitude. But we can tune in to it, because we come from it... and we are with it, because IT IS.

     Without its presence, there is no life.

    ***

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  •  

    Y la humanidad ha ido construyendo su evolución en base a sus talentos, que en comparación con el entorno se hacían notoriamente diferentes. Diferentes. Y esa diferencia se expresó a través de el control, la trampa, la mentira, la violencia, el poder…

    A lo largo del ejercicio vital de la especie, ésta se decantó hacia ese predominio sobre todo el entorno y sobre sí mismo.

    Y en ese sentido está y va. Y en ese sentido de estar e ir, como especie se va deteriorando, puesto que el ejercicio de la violencia poderosa es una génesis permanente de perdedores y de rencores; perdedores rencorosos que están a disposición de la revancha… Y así van gestando ciclos de alternancias de poder, pero llevando como “estandarte” el uso legítimo de prohibir, castigar, perseguir, controlar, dominar.

    Y así, cada estamento, desde los más complejos hasta el individuo que convive en una comunidad, se hace también eco de ese estilo.

    Hay una llamada de especie que nos muestra un índice de referencia, según el cual, su capacidad reproductora se ha mostrado, clara y decididamente, cada vez más baja. Hasta el punto de que… se prevé que, en un futuro cercano –2050 por ejemplo-, no se llegará al… –temido, por otra parte- número de 10.000 millones de habitantes.

    Se sigue creciendo, pero paulatinamente –hasta cierto punto lo de paulatinamente- lentificándose, y con ello aplanándose, y con ello decreciendo.

    Y cuando una especie, sin ninguna voluntad como tal de comportarse de esa forma, lo hace, es porque hay una llamada interior –vamos a llamarlo así- de supervivencia.

    Es semejante al ejemplo conocido de determinadas especies que en cautiverio no se reproducen.

    ¿Será que se ha llegado a tal punto de violencia, posesión, mentira, manipulación, engaño, traición… que la consciencia colectiva de especie se siente en cautiverio?

    Y por tanto, renuncia a su estancia, renuncia a su presencia, porque no veno percibe otras salidas que no sean las que ya están establecidas.

    La Llamada Orante nos ¡llama! también a nuestra instancia subconsciente, inconsciente, colectiva, reclamándonos… –desde nuestros recursos, poderes, habilidades- reclamándonos la consciencia de nuestro origen, la procedencia en este Universo… y la capacitación para referenciarnos en el Misterio Creador: ese que nos mantiene, nos entretiene, nos hace permanecer. 

    Y que, en base a esa referencia, las propuestas de humanidad puedan ser otras que no la sistemática propuesta de poder, de violencia, de desafío, de radicalismos ¡atroces!... que, encima –encima de sus atrocidades-, reclaman una filiación divina.

    ¿No es acaso evidente que la filiación hacia el Misterio Creador nos da permanentemente la vibración de cuido, de ayuda, de sorpresa, de providencias? De una Bondad ¡inabordable! Y quizás por eso no se percibe.

    Y siendo “hijos” –por así decirlo- de la Bondad superior; siendo procedencia de un nacer enamorado; siendo capacitados para… no solamente ya interaccionar con el medio, sino conseguir una convivencia, una relación, una interacción, una ¡participación virtuosa!, solidaria.

    Y cuando esto ocurre –porque ocurre a veces, después de una gran catástrofe-, se puede ver cómo está ahí, late ahí esa consciencia de bondad. Pero, pasada la alarma, esa consciencia solidaria bondadosa se retira… y vuelve a por sus ganancias, sus logros, sus pertenencias, sus posesiones.

    En consecuencia, no hay que inventarse una nueva cualidad humana. Los recursos de lo que un día llamamos “instinto de santidad” están ahí presentes. 

    Quizás, quizás en los planes de la Creación estaba el transcurrir en estos dramas continuos y permanentes, para darnos cuenta de que esa no era nuestra naturaleza, y que pudiéramos descubrir nuestras fuentes de recursos, de cuidados, de ayudas, de compartir, de saber guardar el intimismo y la solidaridad… como elementos unitarios.

    Por momentos, parece imposible; parece imposible… cambiar la faz de un ritmo de frenética y desesperada permanencia.

    Pero el orante que sabe acudir, sabe que, cuando le llaman a orar, es para orientarle, sugerirle, aconsejarle... y hacerle partícipe del alimento creador. Y que, de esta manera, el ser replique bajo esa consciencia de novedad, de creatividad, de juego, de participación, de sinceridad.

    Se interpretó –seguramente por nuestros recursos, habilidades, inteligencias y “otras artes”, digamos-… se interpretó que, de la misma forma que podemos ejercer nuestro dominio sobre hormigas, elefantes o… o el transcurrir de un río o cualquier otra situación, eso era la representación, el equivalente de la Creación.

    Se interpretó que así actuaba, así se hizo el mundo, así se promueve lo Divino: castigando a los malos y premiando a los buenos. “Álguienes” fueron gestando esa idea; esa idea de un Dios castigador, celoso, vengativo, cruel. En cuyo caso, el ejercicio del poder, con su consecuente violencia, desprecio, menosprecio, control, manipulación, estaba plenamente justificado. Era seguir las pautas de Dios.

    Sí. De un Dios de tormentas, rayos, fuegos, inundaciones, catástrofes, volcanes, ¡terremotos!...

    Esas eran las señales interpretativas que el sujeto incorporaba. Y era consciente de que era capaz de… –y lo fue- de generar ¡una gran bomba!, con una ¡gran destrucción!; de gestar grandes guerras, en el nombre de la Fe, en el nombre de Dios… que aún hoy en día se mantienen, bien sea con armas de muerte o con actitudes de convivencia.

    Y así, con ello, la especie se hizo incapaz de contemplar conjuntamente la belleza, los bienes y los dones que el entorno ofrecía, y la inteligente actitud de conjugarse con ello y conjugarse con la propia especie. Se prefirió la fractura, la individualización, la competencia.

    Parece ¡implorar!, desde la Bondad Superior del Misterio Creador. Parece implorar, a la consciencia de humanidad, hacia los recursos virtuosos que hicieron posible –para entendimiento de lo humano- la aparición de esta especie; tanto si se ve desde la óptica solidaria de la evolución, como si se observa desde el creacionismo de, día a día, promocionar un Edén para el disfrute, para el gozo, para la complacencia.

    ¿Nos implora desde la Llamada Orante, lo Eterno, para que recojamos nuestras verdaderas esencias? ¿Es posible tanta Bondad Amorosa? ¿Tanta? ¿En una especie con un precipitado desespero?

    Sí.

    Y en ese  está… el recogerse en la Fe y en la Instancia de Amor que cada cual genera, produce y siente.

    Se ha confiado tanto, ¡tanto!, en la capacitación personal, grupal, de conseguir, de logar, de alcanzar… que se ha convertido en el modelo de estar y de hacer… sin deparar en que, en ese transcurrir, va dejando secuelas, huellas, pobreza, miseria…

    Y la importancia de este Sentido de Llamada Orante, no es… –obvio que también es preciso recoger la historia y contemplarla como algo “ajeno” a nuestra presencia y actuación-. Pero no. Es advertirnos de nuestra participación. Ese implorar se escucha aquí y ahora, y en nosotros. Y probablemente muchos lo leerán, pero será distinto.

    Y ese… si se quiere tomar así, como “privilegio”, no debe servir para de nuevo ponerse al mando y al poder, sino ¡todo lo contrario!: al servicio de la virtud, al incremento de la solidaridad, ¡con rigor! Con el rigor que supone no prostituirse, no ceder, no caer en la fácil justificación.

    Pero, con ese rigor, no condenar al que no esté en nuestra vereda; no acusarlo, no perseguirlo, no castigarlo. 

    Dejar que nos vea, que contemple nuestra ¡templanza!, nuestra ¡devoción!, nuestra ¡entrega!

    ***

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  •  

    And humanity has been building its evolution on its talents that in comparison with the environment were noticeably different. Different. And that difference was expressed through control, cheating, lying, violence, power…

    Throughout the vital exercise of the species, it has opted to exercise that predominance over the entire environment and over itself.

    And in that sense it is and it goes. And in that sense of being and going, as a species is deteriorating, since the exercise of powerful violence is a permanent genesis of losers and resentments; resentful losers who are at the disposal of revenge... And thus they are gestating cycles of alternation of power but carrying as their "banner" the legitimate use of prohibiting, punishing, persecuting, controlling, dominating.

    And thus, every stratum, from the most complex to the individual living in a community, also echoes this style.

    There is a species call that shows us a reference index, according to which its reproductive capacity has been shown, clearly and decidedly, to be increasingly low. To the extent that... it is predicted that in the near future –2050 for example- the number of… –very feared- 10 billion inhabitants will not be reached.

    It continues to grow, but gradually –to a certain extent gradually- slowing down, and with it flattening out, and consequently decreasing.

    And when a species, without any will as such to behave that way, does so, it is because there is an inner call –let's call it that- for survival.

    This is similar to the well-known example of certain species that do not reproduce in captivity.

    Could it be that it has reached such a point of violence, possession, lying, manipulation, deceit, and betrayal... that the collective consciousness of the species feels in captivity?

    And therefore, renounces its stay, renounces its presence, because it does not see, it does not perceive other exits than those already established.

    The Prayerful Call also calls us!, to our subconscious, unconscious, collective instance, claiming us... –from our resources, powers, abilities- reclaiming us the consciousness of our origin, the origin in this Universe... and the capability to reference ourselves in the Creative Mystery: that which maintains us, entertains us, makes us remain.

    And, based on that reference, the proposals of humanity may be other than the systematic proposal of power, of violence, of challenge, of atrocious radicalism... which, on top of that –on top of their atrocities-, claim a divine filiation.

    Is it not perhaps evident, that the filiation towards the Creator Mystery gives us permanently the vibration of care, of help, of surprise, of providence? Of an unapproachable Goodness! And perhaps that is why it is not perceived.

    And being "offspring" –so to speak- of superior Goodness; beings that are born in love; having capacities to... not only interact with the environment, but to achieve a coexistence, a relationship, an interaction, a virtuous and solidary participation.

    And when this happens –because it happens sometimes, after a great catastrophe- you can see how it is there, that consciousness of goodness beats there. But, when the alarm is over, that consciousness of goodness and solidarity withdraws... and returns for its earnings, its achievements, its belongings, its possessions.

    Consequently, one should not invent a new human quality. The resources of what we one day called "the instinct of holiness" are there.

    Perhaps, perhaps in the plans of Creation was to go through these continuous and permanent dramas, to realize that this was not our nature, and that we could discover our sources of resources, of care, of help, of sharing, of knowing how to keep intimacy and solidarity... as unitary elements.

    At times, it seems impossible; it seems impossible... to change the face of a rhythm of frenetic and desperate permanence.

    But the praying person who knows how to go, knows that when he is called to pray, it is to guide him, suggest him, advise him... and make him a participant in the creative nourishment. And, in this way, the being replicates under this consciousness of novelty, of creativity, of play, of participation, of sincerity.

    It was interpreted –probably due to our resources, abilities, intelligences and "other arts", let's say-... it was interpreted that, in the same way that we can exercise our dominion over ants, elephants or... or the river flow or any other situation, that was the representation, the equivalent of Creation.

    It was interpreted that this is how it was acted, this is how the world was made, this is how the Divine is promoted: punishing the bad and rewarding the good. "Some people" developed that idea; that idea of a punishing, jealous, vengeful, cruel God. In which case, the exercise of power, with its consequent violence, contempt, disdain, control, manipulation, was fully justified. It was to follow God's lead.

    Yes. Of a God of storms, lightning, fires, floods, catastrophes, volcanoes, earthquakes!...

    These were the interpretative signals that the subject incorporated. And he was aware that he was capable of... –and he was- of creating a great bomb, with a great destruction!; of waging great wars, in the name of Faith, in the name of God... which are still going on today, either with weapons of death or with attitudes of coexistence.

    And thus, with this, the species became incapable of contemplating together the beauty, the goods and the gifts that the environment offered, and the intelligent attitude of combining with it and with the species itself. Fracture, individualisation and competition were preferred.

    It seems to implore, from the Higher Goodness of the Creator Mystery. It seems to implore, to the conscience of humanity, towards the virtuous resources that made possible –for the human understanding- the appearance of this species; whether it is seen from the solidary point of view of evolution, or from the creationism of, day by day, promoting an Eden for enjoyment, for joy, for complaisance.

    Does the Eternal implore us from the Praying Call, to gather our true essences? Is so much Loving Kindness possible? So much? In a species with a precipitous despair?

    Yes.

     And in that yes is... to withdraw in the Faith and in the Instance of Love that each one generates, produces and feels.

    So much has been trusted, so much!, on the personal and group capabilities, of getting, of achieving, of reaching... that it has become the model of being and doing... without considering that in such a way, aftermaths, remnants, poverty, misery are left behind...

    And the importance of this Sense of Prayerful Call is not... –obviously it is also necessary to gather the history and contemplate it as something "alien" to our presence and action-. But this is not the case. It is rather to warn us of our participation. That plea is heard here and now, and in us. And probably many people will read it, but it will be different.

    And that... if it is to be taken as a "privilege", it must not serve to put oneself in charge and in power again, but quite the opposite!: in the service of virtue, to increase solidarity, with rigour! With the rigour of not prostituting oneself, not giving in, not falling into easy justification.

    But, with that rigour, not to condemn those who are not in our path; not to accuse them, not to persecute them, not to punish them.

    To let him see us, let him contemplate our temperance!, our devotion!, our dedication!

    ***

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    Impresiona vivir la luna, con su luz escudriñando nuestras oscuridades.

    Impresiona… el lenguaje, las palabras, las actitudes que muestran… ¡algo!, que quieren decir… ¡algo!, pero que no llegan a completar su mensaje.

    Al igual que impresiona la recepción de lo que se dice, de lo que se entiende. Suelen ser, cada vez con más frecuencia, distorsiones de lo que se mostró.

    Además, por si esto fuera poco, el sentir de cada uno exige, pide… que el sentir de los otros sea de esta y de esta otra forma. Cuando no lo es… ya se sabe: la disconformidad, la incomodidad…

    Quizás, esa referencia de la Torre de Babel cuando se cae… y todos empiezan a expresarse en otras lenguas, sea una muestra de cómo cada grupo humano, cada unidad humana tiene una forma y manera de expresarse. 

    ¡Pero!… 

    El “pero” es que el receptor interprete adecuadamente. El “pero” es que, en la expresión, se muestra parte –“parte”- de lo que se quiere o –mejor dicho- de lo que se quisiera decir. Y el “pero” es que se exige a los que suponemos que escuchan… 

    “Suponemos que escuchan” porque, también habitualmente, cuando se tiene que escuchar se piensa en lo que se va a contestar, con lo cual no se sabe qué se ha dicho.

    Ese es un poco –un poco-, el panorama que toca vivir ahora. Que no es del todo nuevo pero se ha agudizado, se ha incrementado. Los llamados “medios” han roto, han partido desde las palabras hasta las letras. 

    Y en la era de la… ¿comunicación?, pareciera que, ante cualquier mensaje, siempre se está comunicando; da la señal de “comunicando”.

    Y si no se está alerta –sí, atención-, si no se está alerta, una fina y tenue trama de éste, de aquél, del otro… te envuelve, y te hace servidumbre. Te hace… sí, te hace responsable; no como una evolución, sino que te hace responsable de lo que transcurre, de lo que ocurre. Como ahora se vive a gran escala con esta pandemia.

    El resultado es que la información y la comunicación, los medios –los grandes y los pequeños- envuelven al ser, y le hacen finalmente responsable de lo que ocurre.

    Y claro, cuando uno es responsable de lo que ocurre hay que castigarle.

    Es el lenguaje del hombre: “Tú has sido el responsable… –por no decir “el culpable”-. Habrá que castigarte”.

    Como es difícil encerrar a todos a la vez, los encerramos en sus casas.

    ¿Y qué hace –no ya en este caso concreto, pero en el caso cotidiano-, qué hace el individuo? 

    Se encuentra enredado entre lenguajes, datos, signos… Y, “desvalido”, exige y pide algo más que ayuda. E interpreta, por supuesto, a los demás, como responsables de su situación.

    Como podemos escuchar, es un verdadero enredo.

    No es un fino flirteo entre lo que pienso, te digo y escucho, y en consecuencia juego con las intenciones, los deseos y las propuestas, ¡a sabiendas de que vamos a conjugarnos, a conjuntarnos! No, no. La actitud general es de ALARMA. Entre miedo y agresión.

    El que siente miedo puede ser agresivo –¡lo es!-, para defenderse de la agresión que le produce el miedo.

    La Llamada Orante nos sitúa en un aspecto de la encrucijada que requiere una atención especial. 

    Y nos requiere para que cada ser, en lo que siente, se muestre como tal… ¡sin agredir, sin exigir, sin culpar!...

    Dar la oportunidad de respuestas. ¡Dar la oportunidad de la escucha!… antes del análisis justiciero, castigador e indiferente que condena, que castiga, que desprecia al entorno, a lo cercano…; incluso a lo íntimo.

    Es… –bajo la ego-idolatría habitual- es “natural”, entre comillas, que el ser tenga todo perfectamente estructurado. Pero no en base a las verdaderas intenciones o inclinaciones del entorno. ¡No! En base a sus propias… –para eso uno se pertenece a sí mismo, ¿no?- en base a las propias conclusiones, elaboradas en detalles o en signos que… ¡a bien tiene interpretar!, pero no se atreve a comprobar; y menos aún se atreve a mostrarse, en acción, a propósito de lo que siente.

    La demanda gravita continuamente. Y gravita como justiciera… verdad. Así, todos resultan culpables. Aunque en el fuero interno, cada uno se siente veraz. Al menos en la mayoría de los casos.

    La Llamada Orante nos llama, a través de estas “vericuetosas” combinaciones, a recalar en nuestras manifestaciones, en nuestras comunicaciones, en nuestros signos.

    ¡En darles autenticidad!...

    En ahuyentar esa “demanda” que implica mandar a otros, que implica denunciar a los otros, que implica exigir a los otros.

    La Providencia, desde las estancias del Misterio Creador, nos promueve y nos induce a la confabulada comunión. 

    Nos muestra cómo las aguas del mar están de acuerdo. Nos muestra cómo las de los ríos también. Nos muestra cómo la tierra es fecunda, solidaria. Nos muestra esa biodiversidad enamorada en la que cada elemento se muestra como es, lo que es. 

    Nos pide, por cada sentido –vista, olfato, sabor, audición, texturas-… que nos mostremos unitariamente en nuestra necesidad, en nuestra situación. ¡Pero sin culpar a nada ni a nadie! Porque bajo la culpa está instaurada la batalla, la defensa.

    Ya se sabe: todo culpable tiene derecho a la defensa.

    Si evitamos esa repetitiva actitud demandante, exigente y culpabilizadora, probablemente, ¡muy probablemente!... podamos –a la vez que expresemos nuestras situaciones- recibirrecoger

    Cuando la semilla es buena, sabe aguardar el momento oportuno para crecer… Y de seguro que la tierra la descubre, y le da cobijo para que germine.

    En consecuencia, ser claro y transparente a la hora de mostrarse, de descubrirse… es una necesidad, podría decirse que “urgente”.

    La Llamada Orante, además, nos recuerda –Lo que, El que, La que siempre está ahí: ese Misterio Creador- nos recuerda ese aporte que inspiradamente acompaña a nuestras muestras, a nuestras palabras, a nuestras intenciones.

    Confiar en ello implica que seamos verdaderamente transparentes, ¡lúcidos!... 

    Lúcidos, para encontrar la forma, las palabras y la situación en la que la muestra que ofrezcamos sea plácida, serena… y cargada de necesidad gozosa, sin que sea demandante, ni exigente, ni culpabilizadora.

    Que la expresión sea… luminosa, como la luna que nos acompaña, que da paso enseguida al amanecer que nos crea.

    Que no precisemos el amparo de las justificaciones, siempre tan oportunas. Que no necesitemos el perdón anticipado o culminado, para mostrar nuestras posturas… sino que más bien seamos como el agua del mar que se acerca a la orilla: no tiene vergüenza, no se arrepiente, no tiene nada que justificar, no pide perdón por su llegada. 

    Es y Está.

     

    Tomar consciencia de que la Divina Providencia está ahí para surtirnos de las actitudes, palabras, formas…

    Y ese surtido de posibilidades está ahí, y aparece y nos llena cuando se le invoca, cuando se le reconoce, cuando se le llama. En cambio, cuando uno se reclama a sí mismo por su razón y su memoria, camufla, oculta, hace una estrategia, busca la renta.

    En la Providencia, todo es provisión. Todo es esclarecedor y dador. 

    Y en la medida en que invocamos y sentimos, haremos de nuestra testimonial actitud algo verdaderamente referenciable. 

    Aclarar nuestra luminosidad…

    Mostrar nuestro color y nuestro matiz providencial…

    Apartar la exigencia –entre comillas- “natural”.

    Las promesas de claridad… y la actitud de una auténtica escucha, pueden ser la mejor muestra de evaporar las demandas, las exigencias y las culpas. 

    Con ellas no se construye… Se destruye.

    ***

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  •  

    It is impressive to experience the moon, with its light scrutinizing our darkness.

    It is impressive… the language, the words, the attitudes that show... something!, that want to say... something!, but that do not get to complete their message.

    It is impressive as well the reception of what is said, of what is understood. They tend to be, more and more often, distortions of what was shown.

     Moreover, as if this were not enough, the feeling of each one demands, asks... the feeling of others to be like this and like that. When it is not so... it is already known: the discontent, the discomfort...

    Perhaps that reference to the fall of Tower of Babel... and everyone begins to express themselves in other languages, it is a sign of how each human group, each human unit has a particular way of expressing themselves.

    But!...

     The "but" is for the receiver to interpret properly. The "but" is that, in the expression, it is shown part -"part"- of what one wants or –rather- of what one would like to say. And the "but" is to be demanding with those who are supposed to listen.

    "We assume that they are listening”, because usually when one has to listen one is thinking about what one is going to answer, so we do not know what has been said.

    That is a little -a little- the panorama that we are living now. It is not entirely new but it has become more acute, it has increased. The so-called “media” have broken down, they have broken from the words to the letters.

    And in the age of... communication?, it seems that, before any message, it is always engaged; it has the signal of "busy".

    And if you are not alert -yes, attention- if you are not alert, a fine and tenuous welt of this, that, the other... envelops you, and makes you servile. It makes you... yes, it makes you responsible; not as an evolution, but it makes you responsible for what happens, for what is going on. As we are now living on a large scale with this pandemic.

    The result is that information and communication, the media -the big and the small- envelop the being, and make it finally responsible for what happens.

    And of course, when one is responsible for what happens, one has to be punished.

    It is the language of man: "You have been responsible... -not to say "the guilty one"-. You should be punished".

    Since it is difficult to lock everyone up at once, we lock them down in their homes.

    And what does he do -not in this specific case, but in the case of everyday life- what does he do?

    He is entangled between languages, data, and signs... And, "helpless", he demands and asks for more than just help. And, of course, he interprets others as responsible for his situation.

    As we can see, it's a real mess.

     It's not a fine flirtation between what I think, what I tell you and listen to, and consequently I play with intentions, desires and proposals, knowing that we are going to combine, to come together! No, no. The general attitude is ALARM. Between fear and aggression.

    The one who feels fear can be aggressive -he is!- to defend himself from the aggression that fear produces.

    The Call to Prayer places us at an aspect of the crossroads that requires special attention. 

    And it demands that each being, in what he feels, shows himself as such... without attacking, without demanding, without blaming!...

    Give the opportunity for answers. Give the opportunity to listen!... before the stern, punishing and indifferent analysis that condemns, that punishes, that despises the environment, the close one...; even the intimate.

    It is... -under the usual ego-idolatry- it is "natural", in quotes, that the being has everything perfectly structured. But not based on the true intentions or inclinations of the environment. No! But based on one's own... -that's why one belongs to oneself, isn't it?- based on one's own conclusions, elaborated in details or in signs that... one has to interpret, but one doesn't dare to check; and even less does one dare to show, in action, based on what one feels.

    Demand constantly gravitates. And it gravitates as full of justice... right?. Thus, everyone becomes guilty. Even if, inside everyone feels true. At least in most cases.

    The Call to Prayer calls us, through these "twisting" combinations, to call upon our manifestations, our communications, our signs.

     To give them authenticity!...

     To drive away that "demand" that implies giving orders to others, that implies denouncing others, that implies demanding others.

    Providence, from the place of the Creator Mystery, promotes us and induces us to a confabulated communion.

     It shows us how the waters of the sea are in agreement. It shows us how the waters of the rivers are also in agreement. It shows us how fertile and supportive the earth is. It shows us that biodiversity in love in which each element is shown as it is and, what it is.

    It asks us, for every sense -sight, smell, taste, hearing, touch- to show ourselves in our need, in our situation, as one. But without blaming anything or anyone! Because in blaming, a battle and defence is established.

     It is already known: every culprit has the right to a defence.

    If we avoid that repetitive demanding, exigent and guilty attitude, probably, very probably!… we could -while expressing our situations- receivegather...

    When the seed is good, it knows how to wait for the right moment to grow... And surely the earth discovers it, and gives it shelter to germinate.

    Consequently, being clear and transparent when showing oneself, when discovering oneself... is a necessity, one could say "urgent".

    The Prayerful Call, moreover, reminds us of -What, The One who is always there: that Creative Mystery- reminds us of that contribution that inspires our signs, our words, our intentions.

    Trusting this implies that we are truly transparent, lucid!...

    Lucid, to find the way, the words and the situation in which the example we offer is placid, serene... and loaded with joyful necessity, without being demanding, exigent or blaming.

    Let the expression be... luminous, like the moon that accompanies us, that gives way immediately to the dawn that creates us.

    Let’s stop needing the protection of justifications, always so opportune. Let’s stop needing the anticipated or culminated forgiveness, to show our positions... but rather be like the water of the sea that approaches the shore: it has no shame, it does not repent, it has nothing to justify, it does not ask for forgiveness for its arrival.

     It is and is there.

    To become aware that Divine Providence is there to supply us with the attitudes, words, and ways…

    And that assortment of possibilities is there, and it appears and fills us when it is invoked, when it is recognised, when it is called. On the other hand, when one claims oneself for one's reason and memory, one camouflages, hides, makes a strategy, seeks the profit.

    In Providence, everything is provision. Everything is enlightening and giving.

    And to the extent that we invoke and feel, we will make our testimonial attitude something truly referenceable.

    Clarify our luminosity...

     Showing our colour and our providential shade...

     Putting aside the "natural" -in quotes- demand.

     Promises of clarity... and attitude of genuine listening can be the best sign of evaporating demands, requirements and blames.

     With them it is not built up... They destroy. 

    ***

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PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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